El experimento del espejo

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El psicólogo George Malcom Stratton (1865 – 1957) fue uno de los pioneros de la psicología experimental, además de discípulo de Wilhelm Wundt, quien creó el primer laboratorio de psicología y permitió a su vez, que la psicología consiguiese el nivel de ciencia. Pues bien, M. Stratton realizó el siguiente experimento:

Se colocó un espejo sobre la cabeza de tal forma, que podía verse de pie a unos metros delante de sí. Este espejo lo llevó de forma ininterrumpida durante 3 días, intentando no alterar la rutina de su vida cotidiana.

Descubrió, que conforme pasaba el tiempo y cada vez con más intensidad, sentía como si se encontrase fuera de su cuerpo. O lo que es lo mismo, percibía su yo en la imagen que veía en el espejo.

Últimas investigaciones: Imágenes en 3D

A la izquierda el sujeto real. A la derecha, la imagen que ve él, de sí mismo.

Los últimos experimentos llevados a cabo en esta área, se basan en el uso de gafas 3D. Con este método se consigue simular una experiencia extracorporal, con un buen control de variables.

El experimentó típico consiste en colocar al sujeto en una habitación, con unas gafas 3D. Detrás del sujeto se coloca una cámara que le grava de espaldas, enviando a su vez la imagen a las gafas 3D. Así, el sujeto se ve de espaldas en tiempo real.

A continuación, con un palo se toca la espalda del sujeto. Curiosamente, la persona percibe, no sólo que el palo le está tocando la espalda, sino que también siente cómo el palo toca la espalda a su representación virtual, como si dicha representación formase parte de él.

Esta increíble ilusión se desvanecía cuando las imágenes mostradas en las gafas, no estaban sincronizadas temporalmente.

Este experimento reveló, por un lado, que la localización subjetiva del yo en el propio cuerpo (que es generalmente estable) requiere un trabajo constante por parte del cerebro. Por otro lado, fue una evidencia más, de la importancia que tiene el efecto de congruencia multisensorial (crossmodal congruency effect o CEE), que en este caso es visuo-táctil.

Este efecto explica por qué reaccionamos más rápido ante un estímulo táctil, por ejemplo, un pinchazo con una aguja en la piel, cuando además al mismo tiempo, vemos cómo nos pinchamos.

“La conciencia del futuro no puede constituirse en la negación del pasado.” – Francisco Garzón Céspedes

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